Heridas

De lo más común en nuestros hijos. Que si tropiezan, se caen, no miran por donde van y se chocan, te dicen que hoy en el cole se han peleado con alguien, despistes… Y ¡pum! Se hacen daño.

Por lo general, con un cura sana, un besito, un no ha pasado nada, levanta, unas palmaditas de ánimo o un ya pasó, está todo solucionado y no nos preocupamos más.

Pero en algunas ocasiones, ese dedo que se ha atrapado con una puerta, el golpe en la cabeza cuando se ha caído del sofá, el corte que se ha hecho recogiendo unos cristales rotos y que no deja de sangrar (¡y cuaaaanta sangreeee!!)… Todos ellos accidentes que sí nos preocupan.

¿Qué hacemos cuando esto ocurre?

-¡¡¡corre, corre, corre, coge las llaves que nos vamos al hospital!!!

Esta seguramente sera la respuesta ganadora. Y puede que en alguna ocasión sea así. Pero antes de llegar a esto vamos a repasar algunos puntos que debemos saber para no perder los nervios, llegar al hospital, que le pongan una tirita y para casa.

En el caso que nuestro hijo se haya lesionado y se haya hecho una herida:

La herida puede ser de distintos tipos… Nos podemos encontrar una rozadura, abrasión, estas pueden ser limpias o sucias. O puede que la herida esté provocada por un objeto punzante y sea profunda pero vista desde fuera pequeña. O puede que se haya cortado con algo y sangre. Hay muchos tipos de heridas.

Sea como sea, lo primero que haremos será lavarnos las manos. Sí señores, han oído bien. Lavarse las manos nos evitará que podamos transmitir un sinfín de infecciones a nuestro hijo. Pensad que la herida es una ventanita, qué digo ventanita, es una puerta inmeeeensa abierta con acceso directo a la circulación, en algunos casos, en que los microorganismos patógenos están deseando entrar y colonizar, creando de esta manera una infección innecesaria.

Así que nos aseguramos de tener las manos bien limpias lavándonos con agua y jabón. Que tiene además desinfectante, pués mejor. Pero a parte de desinfectadas, las manos tienen que estar limpias.

En segundo lugar, limpiaremos la herida con agua y jabón. Por la misma razón que nos hemos limpiado las manos. Y aclararemos la herida con agua a chorro, para así poder arrastrar esas partículas que se hayan podido quedar en la herida.

A continuación secaremos la herida a toques suaves, de dentro a fuera, y no repetiremos a no ser que sea con una gasa nueva. Para ello utilizaremos compresas o gasas estériles. Mejor no utilizar algodón, alcohol, polvos ni pomadas sobre las heridas.

En cuarto lugar, debemos tener presente de no extraer objetos clavados. No sabemos a qué profundidad está clavado el objeto, de modo que podría ser que el propio objeto estuviera taponando la herida, y al retirarlo esta empezara a sangrar, o que el objeto estuviera tocando algún órgano. De modo que si éste es el caso, lo mejor es llamar al 112 y esperar que llegue la ayuda y ellos nos indicarán qué hacer.

Si la herida sangra, debemos presionar usando apósitos estériles. Por favor, nada de torniquetes.

Y aplicaremos un antiséptico. Procuraremos no cubrir la herida.

Si la herida es profunda, entonces sí que necesitamos ayuda. En tal caso procuraremos detener la hemorragia comprimiendo la herida con apósitos estériles o un trapo limpio, si no tenemos apósitos. Si se trata de las piernas o brazos, los podemos poner en alto mientras llamamos al 112.

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