Dolor

Podemos sentir el dolor de muchas formas: cuando nos golpeamos en el codo,  cuando perdemos a un ser querido,  cuando nos sentimos traicionados…  Pero hoy vamos a hablar del dolor físico.  Aquel que sentimos cuando el cuerpo nos está mandando una señal de peligro,  al acercarnos a una fuente de calor,  cuando nos dan un pinchazo para poner una vacuna,  por ejemplo.

brown and white bear plush toy
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Cada persona siente el dolor de distinta manera.  Cada uno reacciona más o menos ante un mismo estímulo. Y hay que respetar e intentar empatizar con el grado de dolor que sienten las personas y no juzgar.

Este hecho hace complicado saber el nivel de dolor que padece cada persona…  Sobretodo en pediatría.  Los niños que ya saben expresarse podrán decir pupa aquí,  au,  me duele la tripa…  Pero los más pequeños no.

Para ello se han ideado diferentes escalas (algunas numéricas,  otras visuales),  por tal de conocer y clasificar el dolor que sentimos. Y de este modo poder instaurar un tratamiento capaz de aliviar el dolor. Y está muy bien,  y se ha demostrado que funciona.

baby sleeping on white cotton
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Pero,  ¿y los mas pequeños?  Hasta hace pocos años se creía que los recién nacidos no sentían dolor,  y si así fuera no se acordaban al poco de padecerlo.  Por suerte para todos, esto ha cambiado.  Se ha estudiado y se ha visto que los recién nacidos sí sienten dolor,  y lo expresan llorando,  con muecas, moviendose,  aumentando la frecuencia cardíaca y respiratoria,  la tensión arterial y otros valores analíticos. También se ha estudiado los efectos a largo plazo de aquellos niños ingresados en unidades neonatales que fueron expuestos a procedimientos invasivos así como colocación de vías,  analíticas,  entre otros. Y los resultados fueron niños con menos tolerancia al dolor de mayores.

Lo que sabemos ahora es que podemos aliviar el dolor con farmacos y con medidas no farmacológicas como la contención,  el pecho,  la luz ambiental, el ruido…  Y que combinadas hacen mayor efecto.  Así de fácil.

adorable baby child cute
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¿Y por qué no lo hacemos? Ahora que ya lo sabemos hay que ponerlo en práctica.  Así que cuando tengáis que poner una vacuna a vuestro hijo, darle teta,  abrazarlo, cantarle, que os sienta cerca…  ¡¡Seguro que por poco que hagais su dolor será menor!!

 

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