Caídas y golpes sin heridas

Hace unos días os explicaba cómo actuar cuando nuestros hijos se cortan, pinchan, rascan… Y se hacen una herida.

En el post de hoy hablaré sobre esos golpes, caídas en los que no tenemos una herida que tratar. Pero que no por eso son menos importantes.

Ahora bien, ¡¡¡no nos alarmemos!!! Que nos conocemos (y sobretodo cuando somos papás por primera vez), y a veces pecamos de exagerados y protectores.

No es necesario vestir a los niños forrados con film de burbjas de aire, ponerles casco y rodilleras cada vez que salgamos a la calle.

La mejor forma de prevenir y en caso de que suceda sea lo más leve posible es adaptando el entorno a las capacidades y evolución de los niños. Con eso me refiero a ir con cuidado con cómodas, armarios que no estén collados a la pared, escaleras sin protectores, balcones descubiertos, taburetes, escaleras donde puedan subirse, ventanas, camas sin barandilla, o en las que no llegan al suelo, cambiadores, etc.

No solo tenemos que disminuir las fuentes de peligro, sino que también tenemos que mostrarles i explicarles qué ocurre con el peligro y sus consecuencias, en la medida que ellos puedan entenderlo.

En la calle, por supuesto que deben llevar rodilleras si van en patines, y CASCO! parece una tontería pero no lo es. El caso siempre que vayan en bici, patinete, patines… Siempre.

Y ahora vamos al grano: si vemos o oímos que nuestro hijo se ha caído acudiremos y no lo levantaremos de inmediato, como se solía hacer. Le hablaremos para calmar y nos aseguraremos que no tenga nada roto.

Si el golpe o contusión afecta a alguna extremidad (brazos o piernas), los elevaremos y, sobretodo, quitaremos todos los objetos, como anillos, pulseras, etc.

Antes de que aparezca la hinchazón podemos aplicar frío local, siempre a través de unas gasas o un trapo (recordar que el hielo directamente en contacto con la piel quema).

Lo siguiente que haremos es observar.

En el caso que presente fractura, una hinchazón grande, que tengamos la mínima duda de si es normal acudiremos a urgencias.

Si después del golpe el niño no reacciona, no llora (a veces no lloran pero se expresan de otra forma, no me malinterpretéis) , no contesta cuando le preguntas algo, desvia la mirada, veis un comportamiento que no es normal, o está inconsciente llamar al 112, os indicarán lo que debéis hacer.

Y para romper un poco con los mitos, decir que después de un golpe sí se les puede dejar dormir. Lo más normal es que un niño pequeño que se ha golpeado, después del susto, de llorar desconsoladamente, del dolor, etc tenga sueño (que no es lo mismo que estar somnoliento). Pues dejemos que duerma. Ya estamos nosotros, los padres, para ir observando que todo vaya bien. Si sospechamos que algo no va bien, la intuición nos llevará a ver que respira, que se mueve al tocarlo, etc y si dudamos llamamos al 112.

Y recordar que el mejor antídoto contra el dolor son los besos y abrazos.

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