Anticonceptivos en la adolescencia

Por todos es sabido que los jóvenes inician las relaciones sexuales de forma más precoz. Se estima que la media de edad en la que inician el coito es antes de los 17 años. Pero no podemos obviar que con anterioridad hayan practicado petting, siendo la media de inicio de este los 14.

De siempre se ha sabido que la educación sexual desde pequeños es la mejor herramienta para que la vida sexual de nuestros hijos sea respetuosa, aceptada, libre de complicaciones cómo embarazos no deseados, ETS (enfermedades de transmisión sexual), entre otros.

Pero también sabemos que los adolescentes tienden a seleccionar la información de los que son igual a ellos e internet, y no suelen escuchar a adultos, profesionales de la salud, etc. Lo que supone un reto para todos nosotros hacer llegar esta información.

De modo que, hablando de anticonceptivos, tenemos que tener claro que el objetivo principal en estas edades tempranas es evitar el embarazo y las ETS.

Para ello el consejo siempre irá enfocado a una doble protección. Tanto de tipo barrera para evitar las ETS como el preservativo (masculino o femenino), como tipo hormonal para evitar embarazo (píndola hormonal, aro, diafragma…).

Es aconsejable una primera visita al ginecólogo y matrona antes de empezar a tener relaciones sexuales. Desde la consulta se hará una anamnesis (recopilar información sobre salud del paciente y los familiares más cercanos) para así poder ofrecer la mejor opción.

Pero no sólo las chicas tienen que informarse y protegerse. Esto es siempre cosa de dos.

De modo que también debemos alentar a los chicos a que acudan a puntos de información para jóvenes donde podrán resolver dudas y recibir información.

El preservativo será el principal método anticonceptivo. Previene de embarazo y ETS. Se puede conseguir sin receta y no tiene efectos secundarios (excepto alérgicos al latex). Es el método de elección, sobretodo cuando no se tiene una pareja estable. Existe el preservativo masculino y el femenino, aunque éste es más caro. Existen también los preservativos sin látex para aquellos que son alérgicos.

En cuanto a los anticonceptivos hormonales encontramos las píndolas de liberación hormonal. Se toman a diario durante 3 semanas y se descansa una semana, que es cuando viene el período. Las tiene que prescribir un especialista. No protegen de ETS. Y es fácil olvidarse de tomar una.

También encontramos los parches. Se colocan sobre la piel y se cambian una vez a la semana. Tampoco previenen ETS. Son visibles.

El aro vaginal es una arandela de plástico que se inserta en la vagina y se retira a las tres semanas. De puede retirar durante el coito, lavar y reintroducir después. Tampoco previene de ETS. Es más caro que las píndolas o los parches. Tiene los mismos efectos secundarios que las píndolas o los parches.

Por otro lado tenemos la varita de liberación hormonal de progesterona. Se inserta en la parte anterior del brazo por un pequeño cortecito en la consulta del ginecólogo. No se retira hasta 3 años más tarde. Los efectos secundarios son parecidos a los demás. Puede haber pérdidas , tener reglas más abundantes o no tener el período.

Como veis las mayoría de anticonceptivos están pensados para las chicas. De momento no hay fármacos que prevengan la formación de espermatozoides, por ejemplo.

Sí que existe un espermicida que se aplica en la vagina y que fortalece el efecto del preservativo, el diafragma o el diu.

No se recomiendan métodos como la marcha atrás, el DIU , el diafragma, o el método natural para adolescentes. I menos métodos definitivos como ligadura de trompas o vasectomia.

Y por último recordar que la píndola del día después no se puede considerar un método anticonceptivo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *