Las cacas en los bebés

Cuando nos quedamos embarazadas empezamos a buscar información sobre todo lo relacionado con el cuidado de nuestro futuro bebé. Cómo bañar a un bebé, cómo alimentarlo, cómo vestirlo, etc… Y, claro, no pensamos en las cacas… Normal… ¿Quién piensa en las cacas?

Y entonces nace nuestro hijo, lo abrazamos, le damos el pecho, le ponemos su priemra muda… Y toca cambio de pañal… ¡Pero que es esooooooo??!!! Madre mía, llama rápido a la enfermera que mi hijo ha hecho caca negra… Y mucha…

Y aquí es dodne comienza nuestra historia con las cacas.

El meconio es la primera caca que el bebé realiza, ésta es de aspecto negro o verde oscuro y muy pegajosa. Puede ser en gran o pequeña cantidad. Puede que la haga una vez o repetidas veces. Por favor, retirar la caca y limpiar bien y con suavidad la piel de vuestro bebé lo antes posible porque se pega mucho y cuesta mucho de sacar contra más tiempo esté en el pañal.

Esta caca es producto de desechos como celulas muertas del tubo digestivo, bilis, moco, algo de líquido amniótico, etc. Y se suele expulsar durante las primeras 24 horas de vida, aunque puede tardar un poco más o puede que lo haya expulsado dentro de la barriga de la mamá. De esto hablaremos en otro post.

Esta caca poco a poco, a medida que la lactancia se va instaurando y se inicia la digestión de la leche, va cambiando de aspecto… Se irá aclarando de color… Dependiendo de cada niño se verá un verde más claro, un marrón, hasta llegar a un amarillo mostaza. Su consistencia también cambiará y pasará de ser esa masa viscosa y pegajosa a la vez, a ser líquida con grumos que recuerdan a granitos de arroz pequeños. El olor también es característico porque en estas cacas no solemos decir ¡qué peste! Sino que nos recuerda a un olor agridulce.

Y ahora que ya sabemos como son las cacas del lactante, vamos a resolver la pregunta que más veces se hacen los papás. ¿Cuantas cacas hace un bebé? Pues dependerá de cada bebé. Pueden hacer caca durante o después de cada toma, entre tomas o pueden hacer caca una vez al día, cada dos-tres días o una vez a la semana. Sí , sí, habéis leído bien. Se han descrito casos en los que un bebé estuvo 15 días o más sin hacer caca. Pero debo hacer un apunte, el ritmo de deposición de cada bebé es diferente, y si tarda más días no nos tenemos que preocupar, siempre que el bebé esté tranquilo, coma bien, tenga buen aspecto, y otros factores que no nos estén indicando que algo no va bien. Y siempre que la consistencia de las cacas sea las descrita anteriormente.

Ahora bien, si vemos que en las cacas hay hilos de sangre, se le hincha la barriga, y otros síntomas debemos consultar con un especialista y no cambiar a leche artificial o cambiar de marca, dar medicamentos, etc. sin antes ser visitado por el pediatra.

En el caso que las cacas sean duras, en forma de bolitas, entonces deberíamos hacer algo, porque ya no se trata del ritmo deposicional, sino de un estreñimiento que puede causar daños al bebé, como fisuras, entre otros. De modo que también consultaríamos al pediatra.

Los primeros meses los bebés no tienen la capacidad de coordinar los movimientos intestinales (que normalmente se acentúan al comer y por eso hacen caca cuando comen) con la apertura del esfinter anal por donde sale la caca. De modo que sus intestinos intentan vaciar su contenido pero el bebé no sabe cómo relajar la musculatura para que salga, y de aquí que pueda haber malestar.

Podemos ayudar realizando masajes en la barriga alrededor del ombligo, en sentido de las agujas del reloj siempre, y de manera suave para facilitar ese movimiento natural de los intestinos.

Es preferible no estimular el ano con termómetros , perejil, ramilletes de geranio, etc.

En caso de incomodidad el contacto piel con piel, dando calor a su barriga con nuestro calor corporal y la posición con piernas flexionadas o liberando la barriga al ponero en nuestros brazos o sobre el pecho boca abajo puede aliviar el malestar.

A medida que pasan los días, el pequeño aprenderá a coordinar estos movimientos y cesarán las molestias, que popularmente se llaman cólicos.

No debemos confundir las caca de los bebés con diarrea. Incluso es posible que un día la caca sea amarilla mostaza y al día siguiente verde, o un día más líquida y al día siguiente con moco. Es normal. Aunque solo tome leche, las cacas pueden cambiar de aspecto.

Y será cuando el pequeño lactante empiece con la alimentación complementaria donde veremos el mayor de los cambios.

Éstas empezarán a hacer peste de verdad, prepararos!! Veréis como según lo que coman harán la caca de diferentes colores y texturas. Incluso encontraréis lentejas enteras, trozos de plátano… No os asustéis. Su aparato digestivo también necesita su tiempo para adaptarse, y es completamente normal.

Kawasaki

Si bien la mayoría pensamos en motos cuando oímos hablar de Kawasaki, algunos pensamos también en la enfermedad… Sí, sí… Enfermedad de Kawasaki. En el post de hoy quería hablaros sobre esta enfermedad.

La enfermedad de Kawasaki es una inflamación generalizada de las arterias, es decir, una vasculitis.

Normalmente aparece en niños menores de 5 años, aunque se han descrito casos en niños mayores. Afecta a 90 de cada 100.000 niños en Japón (que es donde más casos se describen).

El origen es incierto; se evidencia que hay un compomente genético que da una respuesta immunológica excesiva después de estar expuesto a una infección, posiblemente de tipo vírica.

La clínica de esta enfermedad es la fiebre de más de cinco días y que no mejora con tratamiento antibiótico, más como mínimo cuatro síntomas entre los que podemos encontrar edema y/o eritema en pies y manos, descamación, ojos rojos, labios cortados, lengua aframbuesada, exantema polimorfo…

También puede estar acompañado de dolor muscular e articular. Y hasta un 20% de los casos puede presentar afectación de las arterias coronarias, que son las que rodean el corazón. Ésta puede que sea la complicación más peligrosa de la enfermedad si no es tratada. Ya que un aneurisma (dilatación) en las arterias coronarias podría provocar infarto agudo de miocardio en un futuro.

Se requeriran controles ecograficos y electrocardiogramas para valorar el estado y las funciones del corazon.

El tratamiento de la enfermedad de Kawasaki es a base de Aspirina e inmunoglobulinas a dosis altas. En algunos casos es preciso tratamiento con anticoagulantes. De esta manera disminuye a 5% la probabilidad de complicaciones.

El pronóstico depende de la mayor complicación, que es el aneurisma coronario. Entre un 1-2% muere a causa de la enfermedad o de sus complicaciones.