Botiquín

Con los años vamos creando nuestro rinconcito en casa, ya sea en una caja de cartón, un neceser, un armario del baño, o de la cocina… Donde guardamos todo lo relacionado con las curas.

Con esto me refiero a tiritas, termómetro, iodo, medicamentos…

A veces pasan años hasta que utilizamos algunos de los objetos que guardamos, e incluso a veces hasta se nos caducan.

Pero cuando tenemos hijos…. Aaay cuando tenemos hijos… Cuando tenemos hijos, lo utilizamos a menudo.

¡¡No sabéis lo que llegan a curar estas tiritas monísimas de dibujos!!

Así que hoy os voy a dejar un listado de esos imprescindibles que deberíamos tener todos en casa, en nuestro botiquín casero:

  • Gasas estériles y no estériles
  • Tiritas
  • Esparadrapo
  • Suero fisiológico
  • Termómetro
  • Tijeras de punta redonda
  • Desinfectante tipo clorexhidina
  • Antitérmico (paracetamol, ibuprofeno)
  • Jeringas
  • Venda elástica tipo crepe y de algodón
  • Algunas cremas para aliviar los síntomas de picaduras de insectos o para quemaduras
  • La canción cura sana culito de rana
  • Muchos mimos y besitos

A grandes rasgos esto es lo que se necesitaría en casa para atender esos pequeños accidentes habituales en el hogar.

En casos especiales y específicos deberemos tener otros materiales. Por ejemplo, si nuestro hijo es alérgico deberemos tener un antihistamínico prescrito por el médico siempre a mano con la dosis escrita en la caja para que qualquiera sepa cuanto administrar. Si nuestro hijo tiene bronquitis de repetición, asma u otras afecciones respiratorias deberemos tener la máscara para las inhalaciones y los inhaladores a mano.

Es importante revisar las fechas de caducidad.

Y los productos caducados o usados (jarabes abiertos hace más de dos semanas, antibióticos utilizados que sobran, etc.) debemos llevarlos a la farmacia para insertarlos en un punto SIGRE. Nunca hay que tirar medicamentos en la basura de casa, ni por el desagüe… Es labor de todos cuidar el medio ambiente y evitar crear resistencias a antibióticos por el mal uso de estos.

Así que ahora que ya tenemos el botiquín bien preparado ya nos podemos relajar y estar tranquilos.

Caídas y golpes sin heridas

Hace unos días os explicaba cómo actuar cuando nuestros hijos se cortan, pinchan, rascan… Y se hacen una herida.

En el post de hoy hablaré sobre esos golpes, caídas en los que no tenemos una herida que tratar. Pero que no por eso son menos importantes.

Ahora bien, ¡¡¡no nos alarmemos!!! Que nos conocemos (y sobretodo cuando somos papás por primera vez), y a veces pecamos de exagerados y protectores.

No es necesario vestir a los niños forrados con film de burbjas de aire, ponerles casco y rodilleras cada vez que salgamos a la calle.

La mejor forma de prevenir y en caso de que suceda sea lo más leve posible es adaptando el entorno a las capacidades y evolución de los niños. Con eso me refiero a ir con cuidado con cómodas, armarios que no estén collados a la pared, escaleras sin protectores, balcones descubiertos, taburetes, escaleras donde puedan subirse, ventanas, camas sin barandilla, o en las que no llegan al suelo, cambiadores, etc.

No solo tenemos que disminuir las fuentes de peligro, sino que también tenemos que mostrarles i explicarles qué ocurre con el peligro y sus consecuencias, en la medida que ellos puedan entenderlo.

En la calle, por supuesto que deben llevar rodilleras si van en patines, y CASCO! parece una tontería pero no lo es. El caso siempre que vayan en bici, patinete, patines… Siempre.

Y ahora vamos al grano: si vemos o oímos que nuestro hijo se ha caído acudiremos y no lo levantaremos de inmediato, como se solía hacer. Le hablaremos para calmar y nos aseguraremos que no tenga nada roto.

Si el golpe o contusión afecta a alguna extremidad (brazos o piernas), los elevaremos y, sobretodo, quitaremos todos los objetos, como anillos, pulseras, etc.

Antes de que aparezca la hinchazón podemos aplicar frío local, siempre a través de unas gasas o un trapo (recordar que el hielo directamente en contacto con la piel quema).

Lo siguiente que haremos es observar.

En el caso que presente fractura, una hinchazón grande, que tengamos la mínima duda de si es normal acudiremos a urgencias.

Si después del golpe el niño no reacciona, no llora (a veces no lloran pero se expresan de otra forma, no me malinterpretéis) , no contesta cuando le preguntas algo, desvia la mirada, veis un comportamiento que no es normal, o está inconsciente llamar al 112, os indicarán lo que debéis hacer.

Y para romper un poco con los mitos, decir que después de un golpe sí se les puede dejar dormir. Lo más normal es que un niño pequeño que se ha golpeado, después del susto, de llorar desconsoladamente, del dolor, etc tenga sueño (que no es lo mismo que estar somnoliento). Pues dejemos que duerma. Ya estamos nosotros, los padres, para ir observando que todo vaya bien. Si sospechamos que algo no va bien, la intuición nos llevará a ver que respira, que se mueve al tocarlo, etc y si dudamos llamamos al 112.

Y recordar que el mejor antídoto contra el dolor son los besos y abrazos.

Gastroenteritis

En las últimas semanas me he encontrado con varios padres preocupados porque sus hijos estaban con vómitos y diarrea, y las dudas acerca de qué hacer eran varias. De modo que vamos a profundizar un poco en esto de las gastroenteritis… O mejor en las diarreas y los vómitos.

¿Qué puede causar vómitos y diarrea?

  • Comer alimentos y aguas contaminados con alguna bacteria.
  • Viruses (estamos en época) como la gripe, el norovirus o el rotavirus (tan conocido entre los niños).
  • Parásitos, que también los encontramos en los alimentos.
  • Medicamentos como antibióticos.
  • Y también pueden ser síntomas de intolerancias alimentarias, enfermedades del aparato digestivo o resultado de una intervención quirúrgica de los intestinos.

En ocasiones, también podemos experimentar fiebre, dolor abdominal, etc.

¿Cómo trataremos la gastroenteritis?

Por lo general, en un par de días el problema estará resuelto. Y no será necesario ningún tratamiento específico que vaya más allá de tomar lo necesario para evitar la deshidratación.

Algunas veces los síntomas perduran más días, o se complican (deshidratación, fiebre alta, decaimiento, etc) y es preciso consultar al pediatra para descartar otras dolencias y/o instaurar algún tratamiento específico.

De modo que si nos encontramos con vómitos y/o diarrea, lo que tenemos que hacer es basicamente restaurar los líquidos y electrolitos que vayamos perdiendo. ¿Y eso cómo se hace?

Lo primero que haremos es esperar. El cuerpo lo que intenta es eliminar el microorganismo patógeno (la causa) a través del vómito y la diarrea. Así que si intentamos «cortar» los vómitos o diarreas con medicación lo que estamos haciendo es evitar que el cuerpo pueda deshacerse de ellos. Además, esta medicación tiene muchos efectos secundarios indeseables en niños, y solo se utilizarán en aquellos casos en que los vómitos sean incoercibles (que no paren).

Si no para de vomitar, deberemos acudir al hospital.

Después de dejar un tiempo prudencial del último vómito (unos 30 minutos), podemos iniciar la rehidratación. Ésta la haremos con agua o suero oral de venta en farmacias. Nada de bebidas para deportistas, bebidas de Cola, zumos de fruta… Todas estas bebidas contienen mucho más azúcar del que nos interesa ingerir, y lo único que provocaríamos sería una pérdida mayor de líquidos por lo que se llama osmolaridad.

La rehidratación la haremos despacito. No nos apresuremos. Ofreceremos unos 5 ml cada 15 minutos, siempre que lo vaya tolerando.

Muchas veces los niños nos dirán que prefieren comer a beber. Por la sensación que deja el líquido en la barriga vacía. Pues no hay problema. Pueden comer si les apetece. A parte de los líquidos, se les puede ofrecer comida. Por supuesto que evitaremos las comidas grasientas, fritos, industriales o con azúcares… Pero dentro de lo que son alimentos saludables pueden comer lo que les apetezca: patatas, verdura, fruta, pan, carne, pescado, lacteos… No es necesario comer solo el agua de arroz y el pescado hervido de toda la vida.

Siempre ofreceremos pequeñas cantidades y observaremos qué pasa.

A los más pequeños, les ofreceremos el pecho con más frecuencia. Si toman biberón no hará falta cambiar la leche por una sin lactosa. Igual que con el pecho las tomas se harán más pequeñas pero más frecuentes. Solamente, si el pediatra lo prescribe se cambiará la leche de fórmula.

¿Y pueden tomar lactosa?

La respuesta es Sí. Exceptuando los niños que puedan tener intolerancia o alergia a la lactosa.

La lactosa es el azúcar de la leche, formado por glucosa y galactosa. Otros alimentos que tomamos a diario también contienen lactosa en mayor o menor cantidad. Y antes hemos dicho que el cuerpo necesita reponer electrolítos y otros nutrientes, de modo que no es malo tomar leche, yogures o queso.

Lo mejor, en todo caso, es iniciar lo antes posible una dieta variada, para que nuestro intestino, dañado por los microorganismos patógenos, pueda recuperarse lo antes posible, restableciendo su flora natural y recuperar sus funciones con normalidad.

Escarlatina

La escarlatina, esa enfermdad que suena a viejo, antiguo… De esas enfermedades erradicadas que ya no se oye hablar… Pero todo lo contrario, en realidad es una afección bastante corriente.

A diferencia de antes, la escarlatina no suele ser grave, ni tener efectos secundarios graves, como antaño debido a su rápido y eficaz tratamiento.

La escarlatina está producida por una bacteria llamada Streptococo pyogenes. Esta bacteria es la misma que produce las molestas anginas, pero en esta ocasión la bacteria libera una toxina capaz de producir un exantema (manchas rojas en la piel) generalizado.

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A parte del exantema (que aparece a partir de las 12 horas de iniciar los otros síntomas) , aparece la fiebre, dolor en el cuello, lengua de color rojo intenso (como una fresa), o blanquecina con puntos rojos.

Hay veces que se puede acompañar de ganglios inflamados, cefalea (dolor de cabeza), cansancio, vómitos, etc.

Es característico de la escarlatina el exantema: se suele iniciar en cara y cuello, y se va extendiendo poco a poco por el resto del cuerpo de arriba a abajo. Suele durar entre 3 y 7 días. Si se palpa las rojeces, suele tener relieve y raspar un poco.

Al desaparecer, es común, la descamación también de arriba a abajo.

Se transmiten a través de las gotas de saliva, al toser y/o estornudar. De modo que es fácil y habitual el contagio.

El diagnóstico se hace a través de la clínica, aunque el análisis de una muestra de la faringe en el laboratorio lo puede confirmar.

Por suerte, el tratamiento es sencillo si se hace correctamente. El pediatra seguramente indicará tomar antibiótico de la familia de la penicilina durante unos 10 días. Pero siempre bajo prescripción médica.

Por el momento no hay forma de prevenir el contagio, más que las medidas de higiene que ya todos conocéis cómo el lavado de manos y evitar que los objetos pasen de boca a boca en los más pequeños.

Algunas ocasiones surgen complicaciones como la fiebre reumática o la glomerulonefritis postestreptocócica, que afecta al riñón. Pero no suele aparecer si se hace el tratamiento correctamente.

Como en la mayoría de afectaciones infecciosas, los niños podrán ir al cole después de haber estado como mínimo 24 horas sin fiebre.

Espero que este post os haya resuelto las dudas sobre la Escarlatina.

Gripe

Un año más entramos en temporada de gripe. La gripe o influenza son una serie de virus que al contagierse producen síntomas en las vías respiratorias, fiebre y debilidad muscular, dolor de cabeza, graganta e incluso pueden aparecer síntomas digestivos como dolor de barriga, vómitos.

El virus más común es el de gripe A, pero también nos encontramos con gripe B y C, en la actualidad. Los síntomas que producen son similares, e incluso a veces nos podemos contagiar de más de uno a la vez.

El contgio es a través de las gotitas que se propagan al estornudar o toser. Y algunas veces por el contcto directo. Por lo que procuraremos poner la mano al toser y estornudar, y seguidamente nos la lavaremos con agua y jabón, no compartiremos vasos, etc.

Los síntomas aparecen un día después del contacto y contagio. La fiebre suele durar unos 3 días y el resto se síntomas entre 5 días y una semana, aunque puede ser que la debilidad nos dure hasta dos semanas. Se conoce como astenia postviral.

¿Cómo podemos prevenirla?

La vacunación es la herramienta más eficaz hasta el momento. Tiene una eficacia de entre el 50% y el 80%.

Hay que tener en cuenta que el cuerpo tarda más de dos semanas en crear inmunidad, de modo que si la administramos y a los 4 días estamos en contacto con alguien con gripe, lo más probable es que acabemos desarrollando la gripe, por mucha vacuna que nos hayan puesto.

Las personas que deben vacunarse son los ancianos y personas que estén en contacto directo (familaires, cuidadores…), personal sanitario, personas con enfermedades respiratorias (epoc, asma, etc.) , crónicas (diabetes, insuficiencia renal, etc), niños de riesgo (prematuros, patologías asociadas, etc), embarazadas, madres que dan el pecho, inmunodeprimidos, cualquier persona mayor de 6 meses que desee vacunarse.

La vacuna se debe administrar cada año, ya que el virus va cambiando año tras año.

Los niños menores de 9 años recibirán dos dosis esta temporada de la gripe si recibieron menos de dos dosis de la vacuna antigripal antes de julio de 2017. Esto incluye a los niños que se vacunen contra la gripe por primera vez. Los niños menores de 9 años que hayan recibido por lo menos dos dosis de la vacuna antigripal previamente (en la misma temporada o en temporadas diferentes) solo necesitarán una dosis. Los niños mayores de 9 años solo necesitan una dosis de la vacuna.

Las personas con alergia al huevo deben comunicarlo antes de su administración ; ya que la vacuna contiene trazas de huevo. Desde la CDC comunican que no hay problema en administrar la vacuna en personas con alergia al huevo, pero siempre es mejor estar preparado y prevenir complicaciones.

La vacuna está contraindicada en dos casos. El primero en aquellas personas con Síndrome de Guillain-Barre, y el segundo en personas que hayan experimentado una fuerte reacción a la vacuna en anteriores ocasiones.

Los efectos secundarios de la vacuna son mínimos: hinchazón, dolor y enrojecimiento de la zona de punción.

En general la gripe no es peligrosa en sí, pero en colectivos antes nombrdos puede ser hasta mortal. De modo que debemos crear conciencia y prevenir que personas más desfavorecidas ante la gripe la contagien. La manera más eficaz es vacunando.

No hay tratamiento para la gripe. Se pueden aliviar los síntomas con paracetamol e ibuprofeno. Se desaconseja el uso de aspirina por poder padecer síndrome de Reye en niños.

Hay que recordar beber muchos líquidos para no deshidrtarnos, y evitar ir al colegio, trabajo, casal de abuelos mientras tengamos la gripe.

En ocasiones la gripe debilita el sistema inmunitario y otros microorganismos aprovechan para colonizar e infectar. También el aumento de secreciones puede provocar una sobreinfeccion respiratoria y pneumonia. Por eso debemos consultar al médico si los síntomas perduran más de lo normal.

Así que ya sabéis, a vacunaros!! Y si os contagiais, muchos mimos y besitos que todo lo curan.

Gripe según la OMS

Heridas

De lo más común en nuestros hijos. Que si tropiezan, se caen, no miran por donde van y se chocan, te dicen que hoy en el cole se han peleado con alguien, despistes… Y ¡pum! Se hacen daño.

Por lo general, con un cura sana, un besito, un no ha pasado nada, levanta, unas palmaditas de ánimo o un ya pasó, está todo solucionado y no nos preocupamos más.

Pero en algunas ocasiones, ese dedo que se ha atrapado con una puerta, el golpe en la cabeza cuando se ha caído del sofá, el corte que se ha hecho recogiendo unos cristales rotos y que no deja de sangrar (¡y cuaaaanta sangreeee!!)… Todos ellos accidentes que sí nos preocupan.

¿Qué hacemos cuando esto ocurre?

-¡¡¡corre, corre, corre, coge las llaves que nos vamos al hospital!!!

Esta seguramente sera la respuesta ganadora. Y puede que en alguna ocasión sea así. Pero antes de llegar a esto vamos a repasar algunos puntos que debemos saber para no perder los nervios, llegar al hospital, que le pongan una tirita y para casa.

En el caso que nuestro hijo se haya lesionado y se haya hecho una herida:

La herida puede ser de distintos tipos… Nos podemos encontrar una rozadura, abrasión, estas pueden ser limpias o sucias. O puede que la herida esté provocada por un objeto punzante y sea profunda pero vista desde fuera pequeña. O puede que se haya cortado con algo y sangre. Hay muchos tipos de heridas.

Sea como sea, lo primero que haremos será lavarnos las manos. Sí señores, han oído bien. Lavarse las manos nos evitará que podamos transmitir un sinfín de infecciones a nuestro hijo. Pensad que la herida es una ventanita, qué digo ventanita, es una puerta inmeeeensa abierta con acceso directo a la circulación, en algunos casos, en que los microorganismos patógenos están deseando entrar y colonizar, creando de esta manera una infección innecesaria.

Así que nos aseguramos de tener las manos bien limpias lavándonos con agua y jabón. Que tiene además desinfectante, pués mejor. Pero a parte de desinfectadas, las manos tienen que estar limpias.

En segundo lugar, limpiaremos la herida con agua y jabón. Por la misma razón que nos hemos limpiado las manos. Y aclararemos la herida con agua a chorro, para así poder arrastrar esas partículas que se hayan podido quedar en la herida.

A continuación secaremos la herida a toques suaves, de dentro a fuera, y no repetiremos a no ser que sea con una gasa nueva. Para ello utilizaremos compresas o gasas estériles. Mejor no utilizar algodón, alcohol, polvos ni pomadas sobre las heridas.

En cuarto lugar, debemos tener presente de no extraer objetos clavados. No sabemos a qué profundidad está clavado el objeto, de modo que podría ser que el propio objeto estuviera taponando la herida, y al retirarlo esta empezara a sangrar, o que el objeto estuviera tocando algún órgano. De modo que si éste es el caso, lo mejor es llamar al 112 y esperar que llegue la ayuda y ellos nos indicarán qué hacer.

Si la herida sangra, debemos presionar usando apósitos estériles. Por favor, nada de torniquetes.

Y aplicaremos un antiséptico. Procuraremos no cubrir la herida.

Si la herida es profunda, entonces sí que necesitamos ayuda. En tal caso procuraremos detener la hemorragia comprimiendo la herida con apósitos estériles o un trapo limpio, si no tenemos apósitos. Si se trata de las piernas o brazos, los podemos poner en alto mientras llamamos al 112.