La ictericia

La ictericia (color amarillento de la piel y el blanco de los ojos) en el recién nacido es algo fisiológico en el bebé, es decir, es normal dentro de unos límites.

Seguro que muchos de vosotros habéis oído a alguien decir: “ese niño está muy amarillo, tienes que ponerlo al sol”. Ese niño seguramente estará ictérico.

La ictericia ocurre cuando hay un exceso de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es, ni más ni menos, el producto resultante de la descomposición normal de los glóbulos rojos. Normalmente, la bilirrubina pasa a través del hígado, que la libera a los intestinos en forma de bilis (un líquido que ayuda en la digestión).

En el caso de los recién nacidos, este exceso de bilirrubina en sangre se debe a que el hígado del recién nacido no es capaz de descomponer y de eliminar de su cuerpo lo suficientemente rápido. Y esto, a la vez, se debe a que renuevan más a menudo sus glóbulos rojos y por tanto fabrican más bilirrubina, o que el hígado de un recién nacido todavía se está desarrollando y puede no ser capaz de eliminar suficiente cantidad de bilirrubina de la sangre, o que los intestinos absorben más bilirrubina que normalmente el cuerpo la eliminaría en forma de heces o cacas.

Esto sucede durante los primeros días de vida (hasta más o menos una semana de vida), después el bebé va recobrando un color más rosado.

Pero en algunos casos, como podrían ser los recién nacidos con bajo peso, prematuros,etc. puede que la bilirrubina en sangre sea más elevada de la esperada para un recién nacido. Esto podría suponer algunas complicaciones como sordera o algunos tipos de daño cerebral. Pero no os alarmeis: antes de llegar a eso existen varios tratamientos efectivos que lo evitarán.

También quiero puntualizar que existen casos en que la ictericia puede ser signo de otra patología como una infección, problemas en la glándula tiroidea, entre otros.

Tipos de ictericia

Encontramos distintos tipos de ictericia:

La ictericia fisiológica (normal): la antes descrita, y la que afecta a más recién nacidos. Generalmente aparece entre el segundo y el cuarto día de vida y desaparece cuando tienen entre una y dos semanas de vida.

La ictericia del prematuro: es frecuente en los bebés prematuros;ya que sus cuerpos están menos preparados para excretar la bilirrubina. En ellos se empieza a tratar antes de llegar a los valores máximos en sangre, para así evitar complicaciones mayores.

La ictericia asociada a la leche materna: entre el 1 y el 2% de los bebés que hacen lactancia materna presentan un tipo de ictericia provocada por unas sustancias presentes en la leche materna que pueden hacer que aumente la concentración de bilirrubina en sangre. Estas sustancias impiden la excreción de bilirrubina a través de los intestinos. Este tipo de ictericia aparece a partir de los tres a cinco primeros días de vida y suele mejorar lentamente entre la tercera y la duodécima semanas.

Incompatibilidad de grupo sanguíneo (problemas de Rh o ABO): cuando el bebé tiene un grupo sanguíneo distinto al de la mamá, puede ser que la madre fabrique anticuerpos que destruyen los glóbulos rojos del recién nacido. De manera que habrá un aumento de bilirrubina en sangre del bebé. La ictericia provocada por la incompatibilidad de grupo sanguíneo puede aparecer en el primer día de vida. Antes, los problemas de Rh eran la causa de la forma de ictericia más grave, pero ahora se pueden prevenir inyectando inmunoglobulina Rh a la madre.

¿Cómo se diagnostica?

La ictericia, normalmente, aparece alrededor del segundo o tercer día de vida. De modo, que serán los padres, en la mayoría de casos que verán a su hijo ponerse amarillo. Algunas veces cuando se realiza la primera visita en el centro de salud, el bebé ya comienza a tener una coloración rosada de nuevo.

Será característica la piel del bebé. Empezará a verse de color más amarillo desde la cabeza e irá bajando el amarillo por el pecho, el abdomen y por último las piernas. La ictericia también puede hacer que el blanco de los ojos (o la esclerótica) del bebé adquieran una tonalidad amarillenta.

Los padres también deben fijarse en la piel de sus bebés para detectar la ictericia. De todos modos, la ictericia puede ser difícil de ver, sobre todo en bebés de piel oscura. Si no estás seguro, presiona suavemente la piel de la nariz o de la frente del bebé; si presenta ictericia, la piel se vería amarilla en cuanto levantes el dedo.

¿Cuándo acudir a un centro de salud?

Acudiremos al centro de salud cuando veamos a nuestro hijo ictérico.

Es posible que le realicen un test cutáneo que estima los valores de bilirrubina. Pero para estar más seguros, si los valores rozan el límite de la normalidad, se realizará una analítica de sangre.

Acudiremos a urgencias si:

  • el bebé tiene ictericia durante las primeras 24 horas de vida

  • la ictericia se está extendiendo, oscureciendo o intensificando

  • el bebé tiene una temperatura rectal de más 37,8º C

  • el bebé tiene mal aspecto y/o se comporta como si se encontrara mal

  • el bebé no se alimenta bien

  • nota que el bebé está más somnoliento que de costumbre

Es difícil determinar la gravedad de la ictericia sólo observando a un bebé. Por lo tanto, cualquier bebé que tenga los ojos y/o la piel amarillos debe ser evaluado por un médico.

Tratamiento

En la mayoría de los casos no será necesaria ninguna intervención, ya que estaremos hablando de la ictericia fisiológica del recién nacido, que solo requerirá de días para que el bebé por si solo elimine el sobrante de bilirrubina de su cuerpo.

Se recomienda en estos casos ofrecer el pecho con frecuencia al recién nacido ( de manera que estimularemos la subida de la leche, su producción y nos aseguraremos de que el recién nacido esté bien alimentado). En algunos casos muy específicos, se dará una suplemento de leche materna o artificial, en el caso que la mamá no tenga suficiente.

Cuando los niveles de bilirrubina son muy altos se iniciará en un centro hospitalaria la terapia con fototerapia: un tratamiento con una lámpara que emite una luz que ayuda al cuerpo a eliminar la bilirrubina.

Cuando este tratamiento no es suficiente, se trata con fármacos, y en algunos casos, en que ninguno de estos tratamientos ha sido efectivo se realiza una transfusión de sangre.

Anticonceptivos en la adolescencia

Por todos es sabido que los jóvenes inician las relaciones sexuales de forma más precoz. Se estima que la media de edad en la que inician el coito es antes de los 17 años. Pero no podemos obviar que con anterioridad hayan practicado petting, siendo la media de inicio de este los 14.

De siempre se ha sabido que la educación sexual desde pequeños es la mejor herramienta para que la vida sexual de nuestros hijos sea respetuosa, aceptada, libre de complicaciones cómo embarazos no deseados, ETS (enfermedades de transmisión sexual), entre otros.

Pero también sabemos que los adolescentes tienden a seleccionar la información de los que son igual a ellos e internet, y no suelen escuchar a adultos, profesionales de la salud, etc. Lo que supone un reto para todos nosotros hacer llegar esta información.

De modo que, hablando de anticonceptivos, tenemos que tener claro que el objetivo principal en estas edades tempranas es evitar el embarazo y las ETS.

Para ello el consejo siempre irá enfocado a una doble protección. Tanto de tipo barrera para evitar las ETS como el preservativo (masculino o femenino), como tipo hormonal para evitar embarazo (píndola hormonal, aro, diafragma…).

Es aconsejable una primera visita al ginecólogo y matrona antes de empezar a tener relaciones sexuales. Desde la consulta se hará una anamnesis (recopilar información sobre salud del paciente y los familiares más cercanos) para así poder ofrecer la mejor opción.

Pero no sólo las chicas tienen que informarse y protegerse. Esto es siempre cosa de dos.

De modo que también debemos alentar a los chicos a que acudan a puntos de información para jóvenes donde podrán resolver dudas y recibir información.

El preservativo será el principal método anticonceptivo. Previene de embarazo y ETS. Se puede conseguir sin receta y no tiene efectos secundarios (excepto alérgicos al latex). Es el método de elección, sobretodo cuando no se tiene una pareja estable. Existe el preservativo masculino y el femenino, aunque éste es más caro. Existen también los preservativos sin látex para aquellos que son alérgicos.

En cuanto a los anticonceptivos hormonales encontramos las píndolas de liberación hormonal. Se toman a diario durante 3 semanas y se descansa una semana, que es cuando viene el período. Las tiene que prescribir un especialista. No protegen de ETS. Y es fácil olvidarse de tomar una.

También encontramos los parches. Se colocan sobre la piel y se cambian una vez a la semana. Tampoco previenen ETS. Son visibles.

El aro vaginal es una arandela de plástico que se inserta en la vagina y se retira a las tres semanas. De puede retirar durante el coito, lavar y reintroducir después. Tampoco previene de ETS. Es más caro que las píndolas o los parches. Tiene los mismos efectos secundarios que las píndolas o los parches.

Por otro lado tenemos la varita de liberación hormonal de progesterona. Se inserta en la parte anterior del brazo por un pequeño cortecito en la consulta del ginecólogo. No se retira hasta 3 años más tarde. Los efectos secundarios son parecidos a los demás. Puede haber pérdidas , tener reglas más abundantes o no tener el período.

Como veis las mayoría de anticonceptivos están pensados para las chicas. De momento no hay fármacos que prevengan la formación de espermatozoides, por ejemplo.

Sí que existe un espermicida que se aplica en la vagina y que fortalece el efecto del preservativo, el diafragma o el diu.

No se recomiendan métodos como la marcha atrás, el DIU , el diafragma, o el método natural para adolescentes. I menos métodos definitivos como ligadura de trompas o vasectomia.

Y por último recordar que la píndola del día después no se puede considerar un método anticonceptivo.

Las cacas en los bebés

Cuando nos quedamos embarazadas empezamos a buscar información sobre todo lo relacionado con el cuidado de nuestro futuro bebé. Cómo bañar a un bebé, cómo alimentarlo, cómo vestirlo, etc… Y, claro, no pensamos en las cacas… Normal… ¿Quién piensa en las cacas?

Y entonces nace nuestro hijo, lo abrazamos, le damos el pecho, le ponemos su priemra muda… Y toca cambio de pañal… ¡Pero que es esooooooo??!!! Madre mía, llama rápido a la enfermera que mi hijo ha hecho caca negra… Y mucha…

Y aquí es dodne comienza nuestra historia con las cacas.

El meconio es la primera caca que el bebé realiza, ésta es de aspecto negro o verde oscuro y muy pegajosa. Puede ser en gran o pequeña cantidad. Puede que la haga una vez o repetidas veces. Por favor, retirar la caca y limpiar bien y con suavidad la piel de vuestro bebé lo antes posible porque se pega mucho y cuesta mucho de sacar contra más tiempo esté en el pañal.

Esta caca es producto de desechos como celulas muertas del tubo digestivo, bilis, moco, algo de líquido amniótico, etc. Y se suele expulsar durante las primeras 24 horas de vida, aunque puede tardar un poco más o puede que lo haya expulsado dentro de la barriga de la mamá. De esto hablaremos en otro post.

Esta caca poco a poco, a medida que la lactancia se va instaurando y se inicia la digestión de la leche, va cambiando de aspecto… Se irá aclarando de color… Dependiendo de cada niño se verá un verde más claro, un marrón, hasta llegar a un amarillo mostaza. Su consistencia también cambiará y pasará de ser esa masa viscosa y pegajosa a la vez, a ser líquida con grumos que recuerdan a granitos de arroz pequeños. El olor también es característico porque en estas cacas no solemos decir ¡qué peste! Sino que nos recuerda a un olor agridulce.

Y ahora que ya sabemos como son las cacas del lactante, vamos a resolver la pregunta que más veces se hacen los papás. ¿Cuantas cacas hace un bebé? Pues dependerá de cada bebé. Pueden hacer caca durante o después de cada toma, entre tomas o pueden hacer caca una vez al día, cada dos-tres días o una vez a la semana. Sí , sí, habéis leído bien. Se han descrito casos en los que un bebé estuvo 15 días o más sin hacer caca. Pero debo hacer un apunte, el ritmo de deposición de cada bebé es diferente, y si tarda más días no nos tenemos que preocupar, siempre que el bebé esté tranquilo, coma bien, tenga buen aspecto, y otros factores que no nos estén indicando que algo no va bien. Y siempre que la consistencia de las cacas sea las descrita anteriormente.

Ahora bien, si vemos que en las cacas hay hilos de sangre, se le hincha la barriga, y otros síntomas debemos consultar con un especialista y no cambiar a leche artificial o cambiar de marca, dar medicamentos, etc. sin antes ser visitado por el pediatra.

En el caso que las cacas sean duras, en forma de bolitas, entonces deberíamos hacer algo, porque ya no se trata del ritmo deposicional, sino de un estreñimiento que puede causar daños al bebé, como fisuras, entre otros. De modo que también consultaríamos al pediatra.

Los primeros meses los bebés no tienen la capacidad de coordinar los movimientos intestinales (que normalmente se acentúan al comer y por eso hacen caca cuando comen) con la apertura del esfinter anal por donde sale la caca. De modo que sus intestinos intentan vaciar su contenido pero el bebé no sabe cómo relajar la musculatura para que salga, y de aquí que pueda haber malestar.

Podemos ayudar realizando masajes en la barriga alrededor del ombligo, en sentido de las agujas del reloj siempre, y de manera suave para facilitar ese movimiento natural de los intestinos.

Es preferible no estimular el ano con termómetros , perejil, ramilletes de geranio, etc.

En caso de incomodidad el contacto piel con piel, dando calor a su barriga con nuestro calor corporal y la posición con piernas flexionadas o liberando la barriga al ponero en nuestros brazos o sobre el pecho boca abajo puede aliviar el malestar.

A medida que pasan los días, el pequeño aprenderá a coordinar estos movimientos y cesarán las molestias, que popularmente se llaman cólicos.

No debemos confundir las caca de los bebés con diarrea. Incluso es posible que un día la caca sea amarilla mostaza y al día siguiente verde, o un día más líquida y al día siguiente con moco. Es normal. Aunque solo tome leche, las cacas pueden cambiar de aspecto.

Y será cuando el pequeño lactante empiece con la alimentación complementaria donde veremos el mayor de los cambios.

Éstas empezarán a hacer peste de verdad, prepararos!! Veréis como según lo que coman harán la caca de diferentes colores y texturas. Incluso encontraréis lentejas enteras, trozos de plátano… No os asustéis. Su aparato digestivo también necesita su tiempo para adaptarse, y es completamente normal.

Kawasaki

Si bien la mayoría pensamos en motos cuando oímos hablar de Kawasaki, algunos pensamos también en la enfermedad… Sí, sí… Enfermedad de Kawasaki. En el post de hoy quería hablaros sobre esta enfermedad.

La enfermedad de Kawasaki es una inflamación generalizada de las arterias, es decir, una vasculitis.

Normalmente aparece en niños menores de 5 años, aunque se han descrito casos en niños mayores. Afecta a 90 de cada 100.000 niños en Japón (que es donde más casos se describen).

El origen es incierto; se evidencia que hay un compomente genético que da una respuesta immunológica excesiva después de estar expuesto a una infección, posiblemente de tipo vírica.

La clínica de esta enfermedad es la fiebre de más de cinco días y que no mejora con tratamiento antibiótico, más como mínimo cuatro síntomas entre los que podemos encontrar edema y/o eritema en pies y manos, descamación, ojos rojos, labios cortados, lengua aframbuesada, exantema polimorfo…

También puede estar acompañado de dolor muscular e articular. Y hasta un 20% de los casos puede presentar afectación de las arterias coronarias, que son las que rodean el corazón. Ésta puede que sea la complicación más peligrosa de la enfermedad si no es tratada. Ya que un aneurisma (dilatación) en las arterias coronarias podría provocar infarto agudo de miocardio en un futuro.

Se requeriran controles ecograficos y electrocardiogramas para valorar el estado y las funciones del corazon.

El tratamiento de la enfermedad de Kawasaki es a base de Aspirina e inmunoglobulinas a dosis altas. En algunos casos es preciso tratamiento con anticoagulantes. De esta manera disminuye a 5% la probabilidad de complicaciones.

El pronóstico depende de la mayor complicación, que es el aneurisma coronario. Entre un 1-2% muere a causa de la enfermedad o de sus complicaciones.

Botiquín

Con los años vamos creando nuestro rinconcito en casa, ya sea en una caja de cartón, un neceser, un armario del baño, o de la cocina… Donde guardamos todo lo relacionado con las curas.

Con esto me refiero a tiritas, termómetro, iodo, medicamentos…

A veces pasan años hasta que utilizamos algunos de los objetos que guardamos, e incluso a veces hasta se nos caducan.

Pero cuando tenemos hijos…. Aaay cuando tenemos hijos… Cuando tenemos hijos, lo utilizamos a menudo.

¡¡No sabéis lo que llegan a curar estas tiritas monísimas de dibujos!!

Así que hoy os voy a dejar un listado de esos imprescindibles que deberíamos tener todos en casa, en nuestro botiquín casero:

  • Gasas estériles y no estériles
  • Tiritas
  • Esparadrapo
  • Suero fisiológico
  • Termómetro
  • Tijeras de punta redonda
  • Desinfectante tipo clorexhidina
  • Antitérmico (paracetamol, ibuprofeno)
  • Jeringas
  • Venda elástica tipo crepe y de algodón
  • Algunas cremas para aliviar los síntomas de picaduras de insectos o para quemaduras
  • La canción cura sana culito de rana
  • Muchos mimos y besitos

A grandes rasgos esto es lo que se necesitaría en casa para atender esos pequeños accidentes habituales en el hogar.

En casos especiales y específicos deberemos tener otros materiales. Por ejemplo, si nuestro hijo es alérgico deberemos tener un antihistamínico prescrito por el médico siempre a mano con la dosis escrita en la caja para que qualquiera sepa cuanto administrar. Si nuestro hijo tiene bronquitis de repetición, asma u otras afecciones respiratorias deberemos tener la máscara para las inhalaciones y los inhaladores a mano.

Es importante revisar las fechas de caducidad.

Y los productos caducados o usados (jarabes abiertos hace más de dos semanas, antibióticos utilizados que sobran, etc.) debemos llevarlos a la farmacia para insertarlos en un punto SIGRE. Nunca hay que tirar medicamentos en la basura de casa, ni por el desagüe… Es labor de todos cuidar el medio ambiente y evitar crear resistencias a antibióticos por el mal uso de estos.

Así que ahora que ya tenemos el botiquín bien preparado ya nos podemos relajar y estar tranquilos.

Caídas y golpes sin heridas

Hace unos días os explicaba cómo actuar cuando nuestros hijos se cortan, pinchan, rascan… Y se hacen una herida.

En el post de hoy hablaré sobre esos golpes, caídas en los que no tenemos una herida que tratar. Pero que no por eso son menos importantes.

Ahora bien, ¡¡¡no nos alarmemos!!! Que nos conocemos (y sobretodo cuando somos papás por primera vez), y a veces pecamos de exagerados y protectores.

No es necesario vestir a los niños forrados con film de burbjas de aire, ponerles casco y rodilleras cada vez que salgamos a la calle.

La mejor forma de prevenir y en caso de que suceda sea lo más leve posible es adaptando el entorno a las capacidades y evolución de los niños. Con eso me refiero a ir con cuidado con cómodas, armarios que no estén collados a la pared, escaleras sin protectores, balcones descubiertos, taburetes, escaleras donde puedan subirse, ventanas, camas sin barandilla, o en las que no llegan al suelo, cambiadores, etc.

No solo tenemos que disminuir las fuentes de peligro, sino que también tenemos que mostrarles i explicarles qué ocurre con el peligro y sus consecuencias, en la medida que ellos puedan entenderlo.

En la calle, por supuesto que deben llevar rodilleras si van en patines, y CASCO! parece una tontería pero no lo es. El caso siempre que vayan en bici, patinete, patines… Siempre.

Y ahora vamos al grano: si vemos o oímos que nuestro hijo se ha caído acudiremos y no lo levantaremos de inmediato, como se solía hacer. Le hablaremos para calmar y nos aseguraremos que no tenga nada roto.

Si el golpe o contusión afecta a alguna extremidad (brazos o piernas), los elevaremos y, sobretodo, quitaremos todos los objetos, como anillos, pulseras, etc.

Antes de que aparezca la hinchazón podemos aplicar frío local, siempre a través de unas gasas o un trapo (recordar que el hielo directamente en contacto con la piel quema).

Lo siguiente que haremos es observar.

En el caso que presente fractura, una hinchazón grande, que tengamos la mínima duda de si es normal acudiremos a urgencias.

Si después del golpe el niño no reacciona, no llora (a veces no lloran pero se expresan de otra forma, no me malinterpretéis) , no contesta cuando le preguntas algo, desvia la mirada, veis un comportamiento que no es normal, o está inconsciente llamar al 112, os indicarán lo que debéis hacer.

Y para romper un poco con los mitos, decir que después de un golpe sí se les puede dejar dormir. Lo más normal es que un niño pequeño que se ha golpeado, después del susto, de llorar desconsoladamente, del dolor, etc tenga sueño (que no es lo mismo que estar somnoliento). Pues dejemos que duerma. Ya estamos nosotros, los padres, para ir observando que todo vaya bien. Si sospechamos que algo no va bien, la intuición nos llevará a ver que respira, que se mueve al tocarlo, etc y si dudamos llamamos al 112.

Y recordar que el mejor antídoto contra el dolor son los besos y abrazos.

Gastroenteritis

En las últimas semanas me he encontrado con varios padres preocupados porque sus hijos estaban con vómitos y diarrea, y las dudas acerca de qué hacer eran varias. De modo que vamos a profundizar un poco en esto de las gastroenteritis… O mejor en las diarreas y los vómitos.

¿Qué puede causar vómitos y diarrea?

  • Comer alimentos y aguas contaminados con alguna bacteria.
  • Viruses (estamos en época) como la gripe, el norovirus o el rotavirus (tan conocido entre los niños).
  • Parásitos, que también los encontramos en los alimentos.
  • Medicamentos como antibióticos.
  • Y también pueden ser síntomas de intolerancias alimentarias, enfermedades del aparato digestivo o resultado de una intervención quirúrgica de los intestinos.

En ocasiones, también podemos experimentar fiebre, dolor abdominal, etc.

¿Cómo trataremos la gastroenteritis?

Por lo general, en un par de días el problema estará resuelto. Y no será necesario ningún tratamiento específico que vaya más allá de tomar lo necesario para evitar la deshidratación.

Algunas veces los síntomas perduran más días, o se complican (deshidratación, fiebre alta, decaimiento, etc) y es preciso consultar al pediatra para descartar otras dolencias y/o instaurar algún tratamiento específico.

De modo que si nos encontramos con vómitos y/o diarrea, lo que tenemos que hacer es basicamente restaurar los líquidos y electrolitos que vayamos perdiendo. ¿Y eso cómo se hace?

Lo primero que haremos es esperar. El cuerpo lo que intenta es eliminar el microorganismo patógeno (la causa) a través del vómito y la diarrea. Así que si intentamos «cortar» los vómitos o diarreas con medicación lo que estamos haciendo es evitar que el cuerpo pueda deshacerse de ellos. Además, esta medicación tiene muchos efectos secundarios indeseables en niños, y solo se utilizarán en aquellos casos en que los vómitos sean incoercibles (que no paren).

Si no para de vomitar, deberemos acudir al hospital.

Después de dejar un tiempo prudencial del último vómito (unos 30 minutos), podemos iniciar la rehidratación. Ésta la haremos con agua o suero oral de venta en farmacias. Nada de bebidas para deportistas, bebidas de Cola, zumos de fruta… Todas estas bebidas contienen mucho más azúcar del que nos interesa ingerir, y lo único que provocaríamos sería una pérdida mayor de líquidos por lo que se llama osmolaridad.

La rehidratación la haremos despacito. No nos apresuremos. Ofreceremos unos 5 ml cada 15 minutos, siempre que lo vaya tolerando.

Muchas veces los niños nos dirán que prefieren comer a beber. Por la sensación que deja el líquido en la barriga vacía. Pues no hay problema. Pueden comer si les apetece. A parte de los líquidos, se les puede ofrecer comida. Por supuesto que evitaremos las comidas grasientas, fritos, industriales o con azúcares… Pero dentro de lo que son alimentos saludables pueden comer lo que les apetezca: patatas, verdura, fruta, pan, carne, pescado, lacteos… No es necesario comer solo el agua de arroz y el pescado hervido de toda la vida.

Siempre ofreceremos pequeñas cantidades y observaremos qué pasa.

A los más pequeños, les ofreceremos el pecho con más frecuencia. Si toman biberón no hará falta cambiar la leche por una sin lactosa. Igual que con el pecho las tomas se harán más pequeñas pero más frecuentes. Solamente, si el pediatra lo prescribe se cambiará la leche de fórmula.

¿Y pueden tomar lactosa?

La respuesta es Sí. Exceptuando los niños que puedan tener intolerancia o alergia a la lactosa.

La lactosa es el azúcar de la leche, formado por glucosa y galactosa. Otros alimentos que tomamos a diario también contienen lactosa en mayor o menor cantidad. Y antes hemos dicho que el cuerpo necesita reponer electrolítos y otros nutrientes, de modo que no es malo tomar leche, yogures o queso.

Lo mejor, en todo caso, es iniciar lo antes posible una dieta variada, para que nuestro intestino, dañado por los microorganismos patógenos, pueda recuperarse lo antes posible, restableciendo su flora natural y recuperar sus funciones con normalidad.

Escarlatina

La escarlatina, esa enfermdad que suena a viejo, antiguo… De esas enfermedades erradicadas que ya no se oye hablar… Pero todo lo contrario, en realidad es una afección bastante corriente.

A diferencia de antes, la escarlatina no suele ser grave, ni tener efectos secundarios graves, como antaño debido a su rápido y eficaz tratamiento.

La escarlatina está producida por una bacteria llamada Streptococo pyogenes. Esta bacteria es la misma que produce las molestas anginas, pero en esta ocasión la bacteria libera una toxina capaz de producir un exantema (manchas rojas en la piel) generalizado.

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A parte del exantema (que aparece a partir de las 12 horas de iniciar los otros síntomas) , aparece la fiebre, dolor en el cuello, lengua de color rojo intenso (como una fresa), o blanquecina con puntos rojos.

Hay veces que se puede acompañar de ganglios inflamados, cefalea (dolor de cabeza), cansancio, vómitos, etc.

Es característico de la escarlatina el exantema: se suele iniciar en cara y cuello, y se va extendiendo poco a poco por el resto del cuerpo de arriba a abajo. Suele durar entre 3 y 7 días. Si se palpa las rojeces, suele tener relieve y raspar un poco.

Al desaparecer, es común, la descamación también de arriba a abajo.

Se transmiten a través de las gotas de saliva, al toser y/o estornudar. De modo que es fácil y habitual el contagio.

El diagnóstico se hace a través de la clínica, aunque el análisis de una muestra de la faringe en el laboratorio lo puede confirmar.

Por suerte, el tratamiento es sencillo si se hace correctamente. El pediatra seguramente indicará tomar antibiótico de la familia de la penicilina durante unos 10 días. Pero siempre bajo prescripción médica.

Por el momento no hay forma de prevenir el contagio, más que las medidas de higiene que ya todos conocéis cómo el lavado de manos y evitar que los objetos pasen de boca a boca en los más pequeños.

Algunas ocasiones surgen complicaciones como la fiebre reumática o la glomerulonefritis postestreptocócica, que afecta al riñón. Pero no suele aparecer si se hace el tratamiento correctamente.

Como en la mayoría de afectaciones infecciosas, los niños podrán ir al cole después de haber estado como mínimo 24 horas sin fiebre.

Espero que este post os haya resuelto las dudas sobre la Escarlatina.

Gripe

Un año más entramos en temporada de gripe. La gripe o influenza son una serie de virus que al contagierse producen síntomas en las vías respiratorias, fiebre y debilidad muscular, dolor de cabeza, graganta e incluso pueden aparecer síntomas digestivos como dolor de barriga, vómitos.

El virus más común es el de gripe A, pero también nos encontramos con gripe B y C, en la actualidad. Los síntomas que producen son similares, e incluso a veces nos podemos contagiar de más de uno a la vez.

El contgio es a través de las gotitas que se propagan al estornudar o toser. Y algunas veces por el contcto directo. Por lo que procuraremos poner la mano al toser y estornudar, y seguidamente nos la lavaremos con agua y jabón, no compartiremos vasos, etc.

Los síntomas aparecen un día después del contacto y contagio. La fiebre suele durar unos 3 días y el resto se síntomas entre 5 días y una semana, aunque puede ser que la debilidad nos dure hasta dos semanas. Se conoce como astenia postviral.

¿Cómo podemos prevenirla?

La vacunación es la herramienta más eficaz hasta el momento. Tiene una eficacia de entre el 50% y el 80%.

Hay que tener en cuenta que el cuerpo tarda más de dos semanas en crear inmunidad, de modo que si la administramos y a los 4 días estamos en contacto con alguien con gripe, lo más probable es que acabemos desarrollando la gripe, por mucha vacuna que nos hayan puesto.

Las personas que deben vacunarse son los ancianos y personas que estén en contacto directo (familaires, cuidadores…), personal sanitario, personas con enfermedades respiratorias (epoc, asma, etc.) , crónicas (diabetes, insuficiencia renal, etc), niños de riesgo (prematuros, patologías asociadas, etc), embarazadas, madres que dan el pecho, inmunodeprimidos, cualquier persona mayor de 6 meses que desee vacunarse.

La vacuna se debe administrar cada año, ya que el virus va cambiando año tras año.

Los niños menores de 9 años recibirán dos dosis esta temporada de la gripe si recibieron menos de dos dosis de la vacuna antigripal antes de julio de 2017. Esto incluye a los niños que se vacunen contra la gripe por primera vez. Los niños menores de 9 años que hayan recibido por lo menos dos dosis de la vacuna antigripal previamente (en la misma temporada o en temporadas diferentes) solo necesitarán una dosis. Los niños mayores de 9 años solo necesitan una dosis de la vacuna.

Las personas con alergia al huevo deben comunicarlo antes de su administración ; ya que la vacuna contiene trazas de huevo. Desde la CDC comunican que no hay problema en administrar la vacuna en personas con alergia al huevo, pero siempre es mejor estar preparado y prevenir complicaciones.

La vacuna está contraindicada en dos casos. El primero en aquellas personas con Síndrome de Guillain-Barre, y el segundo en personas que hayan experimentado una fuerte reacción a la vacuna en anteriores ocasiones.

Los efectos secundarios de la vacuna son mínimos: hinchazón, dolor y enrojecimiento de la zona de punción.

En general la gripe no es peligrosa en sí, pero en colectivos antes nombrdos puede ser hasta mortal. De modo que debemos crear conciencia y prevenir que personas más desfavorecidas ante la gripe la contagien. La manera más eficaz es vacunando.

No hay tratamiento para la gripe. Se pueden aliviar los síntomas con paracetamol e ibuprofeno. Se desaconseja el uso de aspirina por poder padecer síndrome de Reye en niños.

Hay que recordar beber muchos líquidos para no deshidrtarnos, y evitar ir al colegio, trabajo, casal de abuelos mientras tengamos la gripe.

En ocasiones la gripe debilita el sistema inmunitario y otros microorganismos aprovechan para colonizar e infectar. También el aumento de secreciones puede provocar una sobreinfeccion respiratoria y pneumonia. Por eso debemos consultar al médico si los síntomas perduran más de lo normal.

Así que ya sabéis, a vacunaros!! Y si os contagiais, muchos mimos y besitos que todo lo curan.

Gripe según la OMS

Heridas

De lo más común en nuestros hijos. Que si tropiezan, se caen, no miran por donde van y se chocan, te dicen que hoy en el cole se han peleado con alguien, despistes… Y ¡pum! Se hacen daño.

Por lo general, con un cura sana, un besito, un no ha pasado nada, levanta, unas palmaditas de ánimo o un ya pasó, está todo solucionado y no nos preocupamos más.

Pero en algunas ocasiones, ese dedo que se ha atrapado con una puerta, el golpe en la cabeza cuando se ha caído del sofá, el corte que se ha hecho recogiendo unos cristales rotos y que no deja de sangrar (¡y cuaaaanta sangreeee!!)… Todos ellos accidentes que sí nos preocupan.

¿Qué hacemos cuando esto ocurre?

-¡¡¡corre, corre, corre, coge las llaves que nos vamos al hospital!!!

Esta seguramente sera la respuesta ganadora. Y puede que en alguna ocasión sea así. Pero antes de llegar a esto vamos a repasar algunos puntos que debemos saber para no perder los nervios, llegar al hospital, que le pongan una tirita y para casa.

En el caso que nuestro hijo se haya lesionado y se haya hecho una herida:

La herida puede ser de distintos tipos… Nos podemos encontrar una rozadura, abrasión, estas pueden ser limpias o sucias. O puede que la herida esté provocada por un objeto punzante y sea profunda pero vista desde fuera pequeña. O puede que se haya cortado con algo y sangre. Hay muchos tipos de heridas.

Sea como sea, lo primero que haremos será lavarnos las manos. Sí señores, han oído bien. Lavarse las manos nos evitará que podamos transmitir un sinfín de infecciones a nuestro hijo. Pensad que la herida es una ventanita, qué digo ventanita, es una puerta inmeeeensa abierta con acceso directo a la circulación, en algunos casos, en que los microorganismos patógenos están deseando entrar y colonizar, creando de esta manera una infección innecesaria.

Así que nos aseguramos de tener las manos bien limpias lavándonos con agua y jabón. Que tiene además desinfectante, pués mejor. Pero a parte de desinfectadas, las manos tienen que estar limpias.

En segundo lugar, limpiaremos la herida con agua y jabón. Por la misma razón que nos hemos limpiado las manos. Y aclararemos la herida con agua a chorro, para así poder arrastrar esas partículas que se hayan podido quedar en la herida.

A continuación secaremos la herida a toques suaves, de dentro a fuera, y no repetiremos a no ser que sea con una gasa nueva. Para ello utilizaremos compresas o gasas estériles. Mejor no utilizar algodón, alcohol, polvos ni pomadas sobre las heridas.

En cuarto lugar, debemos tener presente de no extraer objetos clavados. No sabemos a qué profundidad está clavado el objeto, de modo que podría ser que el propio objeto estuviera taponando la herida, y al retirarlo esta empezara a sangrar, o que el objeto estuviera tocando algún órgano. De modo que si éste es el caso, lo mejor es llamar al 112 y esperar que llegue la ayuda y ellos nos indicarán qué hacer.

Si la herida sangra, debemos presionar usando apósitos estériles. Por favor, nada de torniquetes.

Y aplicaremos un antiséptico. Procuraremos no cubrir la herida.

Si la herida es profunda, entonces sí que necesitamos ayuda. En tal caso procuraremos detener la hemorragia comprimiendo la herida con apósitos estériles o un trapo limpio, si no tenemos apósitos. Si se trata de las piernas o brazos, los podemos poner en alto mientras llamamos al 112.